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Skylab Coders y la disrupción del modelo educativo

18 · Oct · 2019

(Artículo escrito por Jaume Villarreal, docente desde 1998 y alumno de skylab[12] en 2019, al que pedimos que nos diera su opinión sobre sus vivencias en la escuela desde la perspectiva de un apasionado de la docencia).

Skylab se define como una code school. Por definición, una escuela es una institución o centro encargado de educar o impartir docencia sobre unas determinadas áreas a través de metodologías concretas. Mirado desde esta perspectiva, Skylab logra a la perfección su objetivo: reunir en un mismo centro gente dispuesta a enseñar y gente que quiere aprender.

Esta valoración, que de entrada sería suficiente para validar su propuesta, queda corta y deviene superficial cuando se vive desde dentro todo lo que ofrece. Tomando prestadas las palabras de Forrest Gump, Skylab es como una caja de bombones... no te haces a la idea de que encontrarás hasta que no lo has abierto, porque Skylab desborda en todas sus dimensiones la idea de centro formación. Su razón de ser trasciende, con creces, el concepto tradicional de docencia que hemos conocido y cultivado durante años.

La riqueza pedagógica de Skylab, no radica en la calidad de su plan de estudios, que es, sin lugar a dudas, un plan de estudios de calidad. Su valor radica en su propuesta docente, visionaria, lúcida y adaptable. Al igual que la ordenación del espacio es flexible y promociona tanto las explicaciones magistrales como las situaciones de interacción entre iguales, el despliegue de su temario se adapta constantemente a la demanda del mercado y al perfil del grupo con que trabaja. Por eso nunca hay dos bootcamps iguales.

Este es uno de los elementos fundamentales que caracteriza el equipo pedagógico de Skylab. Su necesidad de mejora siempre es constante y vive alejado del conformismo, conformismo que acaba siendo la perdición de muchas propuestas educativas. Muchos centros docentes, y he conocido unos cuantos, querrían para ellos la pasión, la visión y la perspectiva docente de los profesionales que llevan las riendas de Skylab.

El foco de Skylab no está en los conceptos. En un ámbito como el suyo, fijarse sólo en los contenidos sería un error descomunal, dado que todas las tecnologías relacionadas con la web evolucionan a un ritmo vertiginoso. Lo que hoy es válido mañana puede quedar obsoleto y formar alumnos sólo en este sentido sería un fracaso. Así pues, si el éxito de Skylab no está sólo en ser un transmisor de conocimiento, ¿donde está su fórmula? Pues el verdadero éxito de Skylab no ha sido otro que poner alumnos extremadamente motivados en el centro de su particular universo. Así de fácil y así de complejo.

Es por ello que sus metodologías son variables y adaptables en función del grupo que llega. En una sola jornada se puede mezclar el aprendizaje basado en problemas con el trabajo cooperativo o el desarrollo de proyectos, obligando a todos los alumnos a poner en juego habilidades individuales para superar retos conjuntos. En Skylab sólo se avanza individualmente cuando se tiene claro que se avanza en grupo. O dicho al revés, es cuando entre todos se hace crecer el grupo que el alumno crece individualmente.

Así pues, hay dos rasgos que hacen de Skylab una propuesta docente consolidada y estimulante: la búsqueda constante de mejora y la adaptabilidad al contexto más allá de modas o metodologías concretas. Pero queda un tercero que es, sin lugar a dudas, el más importante: el acompañamiento personal. Todos los alumnos de Skylab están de paso, llegan con sus experiencias y marchan dispuestos y preparados para entrar en el mercado laboral.

En este tránsito ninguno de ellos se siente solo. Ya desde antes de empezar se prepara con suma atención el aterrizaje y durante el bootcamp se cuida la orientación personal, emocional y profesional. Los últimos estudios sobre neurociencia afirman que nadie aprende si no es feliz y vive con pasión lo que hace. En Skylab lo han interpretado a la perfección, porque formar programadores va mucho más allá de transmitir conocimientos. Va de acompañar de manera íntegra a personas concretas hasta donde quieren llegar... y en eso son, créanme, muy, pero que muy buenos.