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Riesgo y cooperación

26 · Sep · 2019

En alguna ocasión, durante las presentaciones de los proyectos finales, algo falla. En 2016, el servidor en la nube que utilizamos para alojar los proyectos falló a nivel mundial pocas horas antes de iniciar la presentación. Los alumnos hicieron zafarrancho de combate y migraron ellos mismos sus proyectos a un nuevo servidor. Ese día todos pudieron presentar, pero el susto de ver que sus proyectos no estaban accesibles fue mayúsculo.

Solucionar un problema en directo

En nuestra última edición de los proyectos, ante una audiencia de más de 50 personas en una de las salas de eventos de Adevinta, el proyecto de una de nuestras alumnas se encalló. A pesar de los nervios del momento, miró la pantalla en la que estábamos proyectando, detectó el error, abrió su código, modificó un parámetro, arrancó de nuevo el proyecto y siguió con la presentación.

Al terminar estaba desolada. Su presentación no había sido perfecta y estaba preocupada por la impresión que habría causado a las empresas que asistieron al evento. Mientras hablábamos con ella, uno de los asistentes se le acercó y la felicitó por como había gestionado la incidencia. El hacerlo en directo les hizo ver su conocimiento del proyecto y su capacidad para diagnosticar el problema.

"Shit happens", le dijeron. "Siempre". Añadieron.

Una de las materias que se practica mucho a lo largo de nuestro curso es el debugging. A veces no resolvemos una duda hasta que no se ha hecho una labor previa de diagnóstico. Es vital para un programador poder desplegar recursos para detectar, diagnosticar y solucionar problemas. Sufrir un incidente así en directo le permitió a nuestra alumna poder demostrar su capacidad.

En Skylab no competimos. Colaboramos.

En los proyectos finales de Skylab no hay finalistas o ganadores. El proceso de selección de nuestros alumnos busca encontrar estudiantes que vayan a por todas. No es necesario incentivarles con competiciones sino alimentar sus ganas de aprender creando grupos de gente que se vacía durante el curso.

El bootcamp de Skylab Coders está diseñado para que sea imposible superarlo en solitario. Implementamos muchas técnicas que buscan que los estudiantes colaboren a lo largo del curso, incluso durante las semanas finales. Algunos de ellos hacen maratonianas jornadas de 20 horas durante varios días, algunos incluso se quedan a dormir en la escuela, pero todos encuentran un momento para echarse una mano cuando alguien lo necesita. Algunas de las empresas asistentes nos comentaban sorprendidos de la camaradería y el ambiente de trabajo que habían percibido de nuestros estudiantes.

La profesión de programador requiere saber ser miembro de un equipo y saber utilizar los recursos que el grupo ofrece. De este modo conseguimos que nuestros estudiantes obtengan un nivel muy superior al que llegarían utilizando otras técnicas. Muchos no son conscientes al empezar de la magnitud de la dificultad de nuestro curso de programación, así que aprenden (casi a la fuerza) que la única forma de seguir el ritmo es hacerlo en grupo.